Un Trabajo de Novela… La oportunidad Parte 1

Pues, resultó que me conseguí un trabajo en un Compañia de material Gráfico en donde creí que podría crecer, debo decir que en ese año de trabajo, aprendí que YO, (Con tooooda la arrogancia y el ego posible) soy muy buena, (Cosa que siempre me ha dicho mi amado esposo), se trabajar bajo presión, tengo habilidades muy buenas, creo que soy buena utilizando programas de diseño, puedo asistir instalaciones, e incluso fabricar y elaborar material.

La situación fue, que mi Jefe un incompetente viejo rabo verde, hijo de Doña Jenny, (A la cual conocía desde años), era un patán, pinche mono culero y ogt, pero para que comprendan mi punto de vista lo describiré como una larga y aburrida Novela… y dice…

Hoy 15 de Febrero de 2017 será el último intento para ver si me contratan en esa empresa, está cerca de mi casa, y puedo checar los horarios, ya me encontraba desesperada, 4 años sin trabajo, la maternidad, el quiebre de mi negocio por mi falta de fuerza e incapacidad para tolerar la frustración, y mi alta incompetencia para manejar al personal, fueron los detonantes de mi actual estado de ansiedad, depresión y mi sistemático sentido de “NO SE QUE HACER CON MI VIDA, NO SIRVO PARA NADA”.

No tiendo a arreglarme, quiero que la gente me considere buena por mi desempeño, por mis capacidades profesionales y mi vibrante y retorcida personalidad, pero para una empresa de ese “calibre” (IMAGINARIO), solo me delineé los ojos y me enchiné las pestañas, llegué por tercera vez, con mi aburrido curriculum en mano,  la chica que me atendió me miró de arriba a abajo, recibió mi curriculum y me dijo “Déjame que lo revise el gerente y te hablamos”, el pensamiento que me asaltó fue “Ya valió pura M…”, caminé regreso a casa, pensante, aún con la música deprimente de siempre, me marcaron y me dijeron que si estaba cerca, que solicitaban una entrevista, regresé rápidamente, me dejaron pasara a las oficinas, ya no parecía el mismo lugar desde dentro, oscuro, tétrico, aburrido, desorganizado, pero lo ansiaba, necesitaba el trabajo.

La chica que me atendió me dijo que si podía venir más arreglada, que me esperaba en 20 minutos, regresé a casa, me cambié, con lo “mejor” que tenía, como dije, prefería mi personalidad a un disfraz de profesional, pero accedí, me marcó después de 15 minutos diciendo que si sabía conducir y si tenía licencia, a lo que dije “Si, claro”, cuando regresé me pidió que la llevara a recoger material y a visitar a uno de sus clientes.

Accedí a llevarla por el material, pero en mi caso, por un evento completamente irrelevante, (En donde por cierto implica un tubo, un golpe en la cabeza, hospitalización y muy poca perdida de memoria de corto plazo o el olvido de como escribir ciertas letras o números…) me era múy difícil ubicar por calles a los clientes, pero aún así logramos llegar a nuestro destino… con vida.

La situación fue que ese día se me presentó como auxiliar administrativa, al fin había conseguido el trabajo, pero noooooo, no era un trabajo, era un sistema de esclavos donde el jefe podía mangonearte si no no te pagaba, podía interferir en tus horarios, en tu tiempos de pago, no te daban IMSS, ni ninguna prestación y olvídense de las horas extras, pero quise seguir siendo optimista, aprendería todo lo que se pudiera.

La jefa de diseño, por cierto mucho menor que yo, andaba con el hijo del dueño, quien siempre era una molestia, cuando se le pegaba la gana, asistía a la oficina exigiendo que le hiciera un trabajo urgente, tendía a gritarte y a tronarte los dedos, pero para mi esa actitud era fácilmente respodida por un “PERDÓN ¿QUÉ?” junto a una perfecta mirada de madre, eso siempre funcionaba.

La diseñadora comenzó a descuidar sus puesto, poniendo en problemas al área administrativa, y al área de producción, entonces, como no era suficiente el trabajo que realizaba como auxiliar, instalador y cotizador, debía también resolver los problemas de diseño, ordenes de trabajo y producción, incluso realizar los trabajos del hijo del dueño.

Era mucho trabajo, lo acepto, a veces llegaba a casa solo a dormir, descuide a mi familia, por un trabajo, incluso me descuide a mí, pero el hecho de lograr cumplir mis metas, enfrentarme a circunstancias que estaban fuera de mis manos y a pesar de todo salir airoso, era impresionante mente satisfactorio.

Todo el personal eran mujeres, porque lo que decía el jefe era, “Es más fácil mantener orden donde hay puras mujeres y de paso echarte un taco de ojo”, (En algunas ocasiones me enteraba del personal que se prestaba para otras prácticas con el dueño) pero el personal no soportaba a la diseñadora, (Este tipo de situaciones siempre se suscitan en cualquier empresa…) era incompetente, estúpida, cobarde y sobre todo, huevona, (floja), NO ACEPTABA LA RESPONSABILIDAD DE SUS ERRORES, pero que se esperaba de alguien así, el personal en la tienda, (Un pequeño local de publicidad e impresión digital) comenzó a renunciar, así que como auxiliar de diseño pasé a jefe de tienda, era muy difícil, cansado, extenuante, pero ahí estaba yo, atendiendo clientes de tienda, armando lonas, invitaciones, extrañas etiquetas con recubrimiento, y cumpliendo mis deberes como auxiliar administrativa, era un reto, que debía cumplir, pero después de dos meses la tienda no generaba, y fue cerrada, despidiendo a las encargadas.

La empresa siguió funcionando como siempre, pero el desempeño, el compromiso y la responsabilidad de la diseñadora , dejaban mucho que desear, había instalaciones de materiales, donde las medidas de la diseñadora y sus “diseños” no coincidían con el material original, ya en ese momento, comenzamos a arreglar los errores de la supuesta jefa de producción, teniendo que hablar con los clientes intentando extender los plazos de entrega para poder dar soluciones y aparte llevar todo el papeleo de las licitaciones del hijo del dueño, que ni siquiera sabía pronunciar el nombre de los clientes.

Para Agosto de 2017, el hijo del dueño me exigió una tabla comparativa, como la verdad yo tenía demasiado trabajo, la hice mal, APROPÓSITO, con toda la maldad posible, con saña, se lo conté a mi jefa directa y me dijo que porque , que nos íbamos a meter en un problema, le dije con toda la sinceridad, NO PUEDO HACER DOS COSAS O HAGO LO DEL PENDEJO ESE O HAGO MI TRABAJO, así que ella se enfrentó al dueño.

Tuvimos una junta con el hijo del dueño, mi jefe, el área de producción, la diseñadora, no paraba de llorar, porque ella no podía con el peso de ser Jefe de diseño y producción, le explicó la situación y la diseñadora fue movida de su cargo, al cual ya nunca llegaba, yo subí a jefe de producción y diseño y ella, como ella quería, solo estaba con el hijo del dueño, yendo a desayunos formales, banquetes y esas cosas que hacía los juniors, y llevando todo lo que el necesitaba… ahora me tocaba a mi manejar personal, un reto bastante difícil para mí.

Me es difícil comunicar mis ideas y sentimiento de manera optima, al igual que expresar mi enojo, ira o descontento contra alguien, al ver que producción no realizaba bien su trabajo, que pasaban de largo mis indicaciones, sentía enojó, pero no podía expresarlo de forma adecuada, hasta que solo un error de color fue la gota que derramó el vaso.

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