Quejas inútiles

No es que siempre haya sido así, para nada, siempre he sido de carácter calmado, procuro pedir todo por favor, intento cubrir todo lo que llevo en tiempo y forma, pero cuando tu profesionalismo es criticado por tu apariencia, cuando miden tu desempeño como profesional por tu capacidad para desempeñarte como técnico, ingeniero, médico o incluso mecánico y cuando consideran que a pesar de todo el buen trabajo eres un “Pendejo”, que trabaja desde las 8 y tu hora de salida es a las 7, con dos horas de comida, pero terminas entrando a las 8 y sales a las 8 sin horas de comida, solo por que “HAY MUCHO TRABAJO” y tu salario sigue igual por que “NO TE VISTES COMO PROFESIONAL” y peor cuando llegas tarde porque tu hijo no se quería tomar la medicina que necesita y te reclaman que vas a tener que quedarte más tiempo es hora de evaluar que es lo mejor para MÍ.
Así que me quito la camiseta y emprenderé un nuevo viaje…

Bitácora día 66…

Considerando los eventos que circundaron a través de los tiempos y espacios, y sobre todo como cometí errores pero, como buena humana que soy, o creo debo ser, aprendí de ellos, considero que he crecido, tal vez como un árbol, uno torcido con ramas caídas y otras cortadas por las amargas circunstancias y los tristes desenlaces de algunos, pero de alguna manera de una forma frondosa y apreciable.

Sigo creciendo, sigo abarcando más con las amplias ramas que repentinamente florecieron peor aún falta más…